De viaje por el multiverso y sus mundos paralelos me he encontrado con la excelente serie de la FOX, Fringe. Todo un planteamiento. Científico que pierde a su hijo y que en su desesperación lo recupera robándoselo a su doble en un mundo paralelo. Walter Bishop, el padre y Peter Bishop, el hijo. Alfil de ajedrez, negro o blanco, en diagonales sólo blancas o sólo negras.Padre e hijo separados por un universo. Pero al llegar al límite del tablero, como diría Feynman, la pieza puede cambiar.







Y entre ambos la señorita Olivia, la que trae la paz, la pacificadora, pero como se verá no sólo a punta de pistola, como agente del FBI, sino por cuestiones más maternales y que tienen que ver con su yo alternativo en un New York paralelo con edificios de Gaudí y con las Torres Gemelas intactas. Un universo que ha iniciado una guerra sin cuartel contra nuestro universo por las consecuencias que acarreó el acto desesperado de Walter. Margaritas, ranas, hojas, mariposas, manzanas, manos de seis dedos, rostros de humo y el OBSERVADOR de la mano de Alex Kurtzman Y Roberto Orci.
Olivia esperando a Feynman

